El otro día se montó un pequeño revuelo en Twitter, ya que a raíz de la fallida de una empresa americana de distribución de manga digital empecé a expresar mis opiniones al respecto de lo que es leer manga en digital. Mucha gente me pidió que hiciera una especie de recopilatorio de esos tuits en forma de artículo para el blog, y aquí va.
El caso de JManga
JManga es una empresa norteamericana de distribución legal de manga digital creada por una asociación de editoriales japonesas para el mercado de los Estados Unidos. Más información sobre JManga aquí.
Escribo en presente porque JManga todavía existe en marzo de 2013, pero el día 14 anunció que su servicio dejará de estar operativo para el día 30 de este mes. Hasta aquí, todo más o menos normal. El negocio no ha funcionado, por las causas que sean (mucha gente apunta a cuestiones de operatividad, contenidos y precios como causas del fracaso), y la empresa tiene que cerrar. Es una lástima, pero así es el mundo de los negocios.
La sorpresa llega cuando vas a su página web y lees su nota de prensa al respecto (www.jmanga.com/urgent-message) y te das cuenta de que no solo cierran la empresa, sino que la gente que pagó dinero por los contenidos que ofrecía JManga se va a quedar sin ellos (!) Hay quien argumenta que lo que hace JManga no es “vender” los mangas, sino “alquilarlos”. En cualquier caso, gente que ha gastado dinero por unos contenidos va a dejar de poder disfrutar de ellos, sin previo aviso (bueno, un “previo aviso” de solo 15 días) ni posibilidad de recuperar el dinero ni nada.
Desconozco los motivos que han llevado a JManga a tomar tal decisión, tan drástica. ¿Se podría haber hecho mejor? Tal vez sí (yo pienso por ejemplo en la posibilidad de dejar activa la plataforma, aun sin servicio de soporte, durante 2 o 3 años, para que la gente que ha comprado ese material lo pueda disfrutar durante todo ese tiempo). El caso es que se ha hecho de una manera que a mí me parece muy poco atinada.

El manga digital
El caso me pone muy triste, primero porque soy un ferviente defensor del manga en formato digital y estos fracasos dan mucha lástima, y segundo porque este suceso va a dar la razón a tantos y tantos que alegaban que no compraban cómics o libros digitales (legales, se entiende) porque las plataformas de distribución no les inspiran confianza. Vamos, que va a dar (aún más) alas a la piratería. Flaco favor que hace JManga a los contenidos legales de cómic digitales en particular y al manga en Occidente en general, la verdad.
Si seguís este blog habitualmente, sabéis que soy un enamorado de los libros. Nunca me he parado a contar los libros que tengo, pero os puedo asegurar que son muchos miles de volúmenes. Con esto quiero decir que amo el libro, amo el papel y en absoluto soy “enemigo” de él. Pero, eso sí, de un tiempo a esta parte me hecho un gran partidario de los contenidos digitales, y creo que el manga es tal vez el contenido “originalmente en papel” más apropiado para el formato digital.
Hay dos razones principalmente por lo que digo esto: el espacio y el precio. Y un tercero que sería la variedad.
El factor espacio
Los mangas suelen ser muy largos, con decenas de tomos que suman miles de páginas. Coleccionar manga en papel puede ser una locura en este sentido. La colección de Naruto, compuesta por 63 tomos ahora mismo, ocupa como un metro de espacio en estantería y me dicen que pesa unos 13 kilos. Como alguien que ha tenido que enfrentarse a más de una mudanza, os aseguro que el tema libros es de lo más fastidioso, por lo muchísimo que pesan y el espacio que ocupan. El digital soluciona este problema de un plumazo, ya que en un disco duro que pesa unos pocos cientos de gramos puedes tener miles de volúmenes.
El libro físico y su defensa acérrima creo que es una cuestión puramente generacional. A muchos de nuestra generación les horroriza el hecho de perder el “tacto y el olor” del papel a cambio de fríos libros electrónicos. Pero, como feliz poseedor de un iPad desde hace un par de años, os aseguro que esto se olvida enseguida. Cierto, de vez en cuando apetece leer un libro tradicional, por supuesto, pero lo cómodo y versátil que resulta leer en una tableta (posibilidad de tener cientos de libros a mano, poco peso, posibilidad de ampliar el texto o el dibujo…) me parece una pasada. Yo creo que las generaciones venideras verán al libro como un bonito anacronismo, un poco como ahora son los vinilos. Somos nosotros los que nos resistimos al cambio.
El factor precio
Los mangas en general son de lectura muy rápida (los japoneses se leen un tomo en cuestión de pocos minutos, ¡es alucinante verlo!) Esto hace que el ratio “precio del tomo x tiempo de lectura y disfrute” es muy bajo en el caso del manga. Esto provocó que yo, gran amante del cómic desde niño, dejara de leer cómic (manga incluido) en mi adolescencia porque no tenía mucho dinero disponible para estos gastos y simplemente quería que mi dinero “me durara más”, así que me pasé a las novelas. Y como yo, imagino que tantos y tantos otros.
¿Cuánto tardáis en leer un tomo de manga normal (sin contar Bakuman., Detective Conan y similares)? ¿Media hora? ¿Una hora a lo sumo? Siguiendo el ejemplo de Naruto de antes, coleccionar en este momento desde cero equivale monetariamente a 7,5 euros x 63 tomos = 472,5 euros. Si estimamos que tardamos media hora para leer un tomo, obtenemos 31,5 horas de lectura a cambio de 472,5 euros.
Obviamente, hay MUCHOS más factores aquí, por ejemplo el hecho de comprar un tomo mes a mes (o cada dos meses) que hace que el esfuerzo económico se diluya mucho en el tiempo y no nos demos cuenta, disfrutar del dibujo de Masashi Kishimoto, releer una y otra vez las historias, ser un fan acérrimo, etcétera, que hacen que esta inversión se dé por buena. Sin ir más lejos, yo tengo en mi colección miles de tomos que he pagado a precios similares (un poco más baratos porque tengo la suerte de poder leerlos en japonés y comprarlos en Japón, pero bueno, os hacéis una idea).
En papel, fuera de Japón, los mangas en general son caros porque las tiradas son pequeñas. Un tomo de manga de 200 pg. en España cuesta de 7 a 9 euros. El precio viene dado por muchos factores, pero uno muy importante es la tirada: cuanto más ejemplares se impriman, más barato resultará el precio final para el consumidor.
Pero como el manga es caro, se vende poco. Como se vende poco, hay que ponerlo caro. Es la pescadilla que se muerde la cola.
El formato digital podría ayudar a paliar esto. El hecho de no tener que imprimir, encuadernar y distribuir los libros físicos necesariamente haría que los precios bajaran hasta unos niveles aceptables tanto para los autores/editoriales (venderían a menos precio, pero a mucha mayor cantidad y los números saldrían igualmente, o incluso mejor seguramente) como para los lectores. Lamentablemente, a día de hoy esto todavía no es así: la baja demanda que hay todavía de libro electrónico fuerza a poner precios más elevados para hacerlos rentables, lo que a su vez indigna y provoca rechazo al lector potencial. De nuevo, otra pescadilla que se muerde la cola.

El factor variedad
Nos estamos perdiendo mangas muy buenos porque en papel no funcionarían (no obtendrían buenas ventas). Pero no tenemos opción de leerlos en digital.
Hay 300 millones de lectores potenciales en español y me niego a pensar que si el acceso a los mangas fuera fácil y su precio fuera económico no resultarían rentables. Hay que esperar a que el libro electrónico se difunda más en España y Latinoamérica, pero cuando lo haga yo creo que va a ser rentable publicar manga en digital.
Yo creo que, con un mercado de manga digital sano y fuerte, establecido (dentro de unos años), será rentable editar mangas que ahora no lo son. Por los mismos motivos que he dicho antes de precio y disponibilidad (sencilla, inmediata y para todo el mundo hispanohablante) .
El futuro según lo veo yo
El “suceso JManga”, aparte de provocar seguramente un retraso de un par de años mínimo en el desarrollo del mercado del manga digital, hará seguramente que la gente no se fie más de servicios de manga digital que no permitan “tener controlado” el contenido que compras. Por eso, creo que ahora las opciones viables se reducen solamente a dos.
- Plataforma tipo iTunes, de fácil acceso y amplia biblioteca con todas las novedades de las principales editoriales y un fondo de clásicos considerable. Con un clic, compras descargando el contenido, que pasa a tu biblioteca. Usar o no DRM será aquí una opción de la empresa de turno, pero… Al fin y al cabo todo es pirateable, tenga DRM o no, así que no sé yo si el DRM será contraproducente al igual que lo ha sido en el campo de la música. Pero este es un problema, una cuestión, a la que tendrán que enfrentarse las empresas.
- Plataforma tipo Spotify, de tipo suscripción. Por una cantidad al mes, lees todo lo que quieras que esté en su biblioteca, que de nuevo tendría que tener las novedades principales y un fondo considerable. Aquí el concepto “poseer” el producto ya no se aplicaría, por supuesto. Todo el mundo tendría claro, igual que lo tenemos con Spotify, que el contenido no es “suyo”, sino que lo está leyendo por streaming gracias a su suscripción mensual. Otra opción sería ofrecer el servicio gratis a cambio de que mientras leamos el manga nos salten de vez en cuando páginas con publicidad, exactamente igual que Spotify.
Sobre el libro físico, a la larga, creo que acabará por ser objeto de lujo. Ediciones preciosas para regalar, conservar y coleccionar. En absoluto va a desaparecer, solo que lo más rentable y atractivo a los ojos del público se editará simultáneamente en digital y físico y el lector podrá elegir. Un poco como ocurre ahora con los CD o los DVD / BluRay, que cada vez están más currados y atractivos a la vista.
Y, bueno, estas son mis consideraciones. ¿Qué opináis vosotros?
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